DARDO Instituto do Deseño e das Artes Contemporáneas

arte

 

1957, Cambados

Escultor

Flor

Granito «Rojo Argentino»

La historia del arte en Galicia tiene su origen en las rocas grabadas, para continuar esa condición pétrea desde la Edad Media hasta hoy. Pero también tiene una raíz profunda en las formas del arte popular, desde donde se manifiesta la sensibilidad, el gusto estético de nuestro pueblo. Son formas que persisten, independientemente de que en períodos de esplendor se incorporen formas de estilo más universales, como ocurrió en el Románico o en el Barroco, o más recientemente con el Minimalismo. Estas formas populares son a veces arrastres subconscientes, pero también posturas decididas de autoafirmación de lo propio, como en el caso de Manolo Paz, que proyecta sus esculturas desde una suerte de memoria ancestral que guardan un sabor colectivo, además de una belleza extrema y natural. En su trabajo siempre predomina una condición primigenia, que resulta evidente en la expresividad de sus conjuntos escultóricos pero también en el pequeño formato, que nos remiten a muros, a cruceros, a las formas megalíticas, a la arquitectura popular o incluso al mar.

 

1957, Cambados

Escultor

Encuentro de los océanos

Granito «Azul de Bahía» 25x30x30 cm

La historia del arte en Galicia tiene su origen en las rocas grabadas, para continuar esa condición pétrea desde la Edad Media hasta hoy. Pero también tiene una raíz profunda en las formas del arte popular, desde donde se manifiesta la sensibilidad, el gusto estético de nuestro pueblo. Son formas que persisten, independientemente de que en períodos de esplendor se incorporen formas de estilo más universales, como ocurrió en el Románico o en el Barroco, o más recientemente con el Minimalismo. Estas formas populares son a veces arrastres subconscientes, pero también posturas decididas de autoafirmación de lo propio, como en el caso de Manolo Paz, que proyecta sus esculturas desde una suerte de memoria ancestral que guardan un sabor colectivo, además de una belleza extrema y natural. En su trabajo siempre predomina una condición primigenia, que resulta evidente en la expresividad de sus conjuntos escultóricos pero también en el pequeño formato, que nos remiten a muros, a cruceros, a las formas megalíticas, a la arquitectura popular o incluso al mar.

 

A Coruña, 1978 

Artista y ceramista

Fenda

Gres, óxidos y porcelana 34x30x6 cm

Verónica Moar es ceramista y artista multidisciplinar. El suyo es un trabajo poético, que respeta el oficio. Un trabajo que busca lo esencial, pero que cuenta historias, de un modo muy narrativo, tal vez porque
procede del mundo de las letras y por eso aplica una suerte de lenguaje personal, que se enmarca en lo vivido, en la memoria como punto de partida. Exposiciones suyas como Lítica reúnen lo artesanal, lo poético-narrativo y lo performativo, tres características cercanas a su trayectoria en la cerámica creativa, para conformar una reflexión sobre las fronteras actuales de la cerámica como material pero también como recurso expresivo. Interpretando el paisaje como materia y como forma, Verónica Moar lo toma como punto de partida, pero también de llegada, abrazando Galicia como laboratorio natural.

 

Berlín, Alemania, 1966

Artista

S/t

2001

Óleo sobre lienzo 150 x 150 cm

Las obras de Stefan Hirsig son una superficie con estructura de campos de colores, rayas geométricas y formas orgánicas. Sus composiciones son dinámicas, enérgicas y exuberantes y asumen reminiscencias de diferentes movimientos artísticos. Se complejizan a partir de la reunión de distintas formas abstractas que cristalizan en un cuadro que, en muchos casos, guarda una relación directa con la arquitectura y el lenguaje formal de la pintura. El mundo de la música o de la moda también le han servido de fuente de inspiración, y aunque muchos de esos elementos son reconocibles en sus pinturas, no es posible separarlos de aquellos que a primera vista parecen más abstractos, ya que entre sí todos construyen el particular universo creativo del artista, ambiguo y complejo, tanto en los niveles de contenido como de forma.

 

Lovaina, Bélgica, 1974

Artista

Abrasive painting

Acrílico y papel lija sobre tela
100 x 80 cm

Con una obra de carácter conceptual, desde finales de los años noventa el trabajo de Hamilton tuvo como hilo conductor la reflexión y cuestionamento de los conceptos de trabajo, desarrollo económico, mito e historia en el contexto de las últimas décadas en Chile, en particular del período conocido como post-dictadura. A modo de una «arqueología del neoliberalismo» su obra y su pensamiento visual podrían entenderse como un retrato poético de los complejos procesos económicos y culturales que sufrió Chile —y tantos países alrededor del mundo— en las últimas décadas, bajo el influjo y crisis del sistema de mercado. Su interés por lo económico y el consumo como revisión crítica de la historia y del presente, se acompaña de un incuestionable conocimiento de la historia del arte y sus derivas, lo que supone un gran enriquecimiento para su extrapolación plástica. Su trabajo se sitúa en la intersección de la pintura, la escultura, la instalación y la arquitectura, proyectándose entre lo material y lo ilusorio, lo social y lo doméstico, lo político y lo poético, lo ornamental y lo monumental, lo público y lo personal.

 

São Paulo, Brasil, 1964

Artista

Serie Estudio

Impresión sobre papel algodón
60x40 cm c/u

La obra de Albano Afonso reflexiona sobre la naturaleza de la luz y el tiempo a través de lenguajes plásticos muy diversos donde siempre está presente el interés pictórico. Revisando géneros como el retrato, el bodegón o el paisaje, comprende un proceso de experimentación continua donde la historia del arte es reinterpretada desde el prisma contemporáneo. En Estudio una mirada atenta desvelará que dentro de estos encuadres de colores tan propios del neoconcretismo brasileño se esconden disimulados autorretratos del artista, sugeridos tras la luz de los flashes de las fotografías que realiza en su propio estudio e insinuados a través de fragmentos de su cuerpo. El espacio de trabajo del artista se revela en las fotografías cuando la observación se ralentiza, como una mirada interior. Albano Afonso nos invita a transitar la imagen, a procurar sus resonancias, integrando la realidad y lo cotidiano; un lugar que no es para la exactitud ni para la evidencia, sino para el desasosiego, para la turbación. Así, el juego de yuxtaposición de filtros de color RGB nos lleva directamente al universo de las vidrieras, que permiten ver el interior del espacio al tiempo que proyectar juegos de luz y color convirtiendo el contexto en contenido.

 

Madrid, 1980.

Artista.

S/t

2013

Collage

La de Santiago Giralda es una pintura compleja, nos muestra algo inabarcable, no accedemos a la totalidad de un paisaje del que nunca sabremos su tamaño real. La imagen dada, apropiada del contexto de lo real, únicamente nos deja pistas de lo que se nos cuenta, funcionando como una fisura o indicio. Sus trabajos, saturados de información, no tratan de describir un acontecimiento sino de revelarlo para que este sea escrutado por el espectador, que debe permanecer atento a los múltiples códigos que de su obra se desprenden. También juega con el espacio vacío, a partir de fisuras, chorretones o presentando el soporte en crudo como si se tratase de evidenciar la sensación de fragmento. Indaga así en la correspondencia compleja entre lo que se ve y cómo se ve, lo visible se funde con lo inaccesible, con el misterio. Como una construcción siempre inacabada, Giralda asume su obra como interfaz, como pantalla entre lo real y lo virtual. Es algo que se potencia, como en este caso, en el pequeño formato, en el papel, donde se resuelve todavía más enigmático, con pequeños puntos cromáticos y detalles que nos conducen a otras realidades. Pese al detalle, todo resulta lejano, no se trata de mirar la imagen sino a través de ella.

 

Brasil, 1978.

Artista.

Pill ball

Pill Ball, 2006
Balón de futbol, 67×23 cm Ø

El uso de la perversión de invertir los sentidos de muchos objetos y sus tipificaciones es el discurso que caracteriza a este artista brasileño. Objetos banales como sillas de escritorio, bolas de fútbol, osos de peluche convirtiéndolos en una cuestión conceptual. Se ve intrigado por la aparente imposibilidad de éstos, con la relación que ellos guardan entre significante y significado. En Pill Ball el artista descose una serie de pelotas de fútbol para abrirlas y después volver a coserlas juntas, alargando la forma tradicional del balón. Un arte conceptual heredero de los readymades de Duchamp, ya que con sus obras trata al espectador como agente activo huyendo del rol contemplativo por la vía del humor y de la ironía.

 

Madrid, 1937-2018.

Artista.

El Portero

Cartel oficial del Mundial’82. Sede Madrid, 1981

Pintor, escultor y grabador, el trabajo de Eduardo Arroyo es estilísticamente cercano a los presupuestos del arte pop y la llamada Nueva figuración. Interesado por recoger los tópicos y costumbres de lo español, ha señalado con ironía y humor varias de las denominadas señas de identidad del país. Sus inicios con el grabado datan de la década de 1960, cuando comienza a estudiar técnicas como la litografía, la punta seca, el aguafuerte, el linograbado, la aguatinta o la xilografía. Su estilo es reconocido por el uso de colores vivos y planos, la sintetización de las formas y la ausencia de perspectiva espacial. En el cartel realizado para el mundial de fútbol de 1982 podemos apreciar algunos de estos rasgos: la mirada analítica, las formas silueteadas, la precisión y sobriedad y la integración del color como elemento determinante para llamar la atención sobre el conjunto. En El portero vemos a un hombre de espaldas, cuya silueta domina por completo la imagen, mirando hacia un horizonte que se nos sitúa fuera de plano y ataviado con una indumentaria que no parece la habitual en las equipaciones de fútbol. Se genera entonces una sutil contradicción entre el título y la imagen: mientras el texto nos sitúa claramente en el contexto del mundial de 1982, la figura hace referencia a la soledad del portero mientras el juego está siendo desarrollado en el resto del campo, al tiempo que el primer plano de su espalda referencia su papel crucial en el partido.

 

A Coruña,1986.

Artista.

El duelo

2017. Carbón y aceite sobre madera de pino, acero y hormigón.

Dos moldes blancos y toscos de hormigón de los propios puños del artista se apoyan sobre dos soportes piramidales de acero enfrentados como peones de ajedrez, unidos horizontalmente por un travesaño trapezoidal de madera de pino patinada con carbón y aceite que reposa en el suelo. A través de la polisemia del término «duelo», este trabajo podría comprenderse como un combate entre dos partes enfrentadas o como una reunión de dos personas para velar a un tercero que yace sobre el suelo. En las obras de Christian García Bello la forma estructura la narración y la poética del material le da el contenido para que ésta se crezca de forma polisémica y multidireccional. Emplea aquí el hormigón —material que se inventó el ser humano para colmar su anhelo de fabricar piedra; un material vivo, que envejece, protagonista de la Revolución Industrial y clave en la era geológica del impacto del ser humano en la Tierra—, el acero —el metal proletario— y la madera de pino —común, austera y reservada históricamente para los ataúdes más humildes—.

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