DARDO Instituto do Deseño e das Artes Contemporáneas

Materials Lab. Fernanda Fragateiro

Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro
Materials Lab. Fernanda Fragateiro


DIDAC. Santiago de Compostela


Fernanda Fragateiro

Comisario: David Barro

11 diciembre, 2020 a 17 marzo, 2021

Fernanda Fragateiro otorga una dimensión poética a la documentación. Lo hace de una manera densa, aunque paradójicamente leve en su presentación. La fragilidad de muchas de sus obras se extrapola aquí al concepto, a una obra donde lo importante es lo relacional. Porque su Materials Lab es una suerte de antimonumento, una cuestión abierta o destapada que permite distintas derivaciones del pensamiento para conformar nuevos modos de entender sus trabajos y, en un sentido más amplio, el mundo. Para ello, aúna lo pre-discursivo con lo post-discursivo; la obra se queda en medio y es ahora lo que se encripta, lo que se nos escapa. Como un puzle sin imagen definitiva, donde el vacío actúa como desencadenante. Porque en Materials Lab la documentación es una obra en sí misma. La artista plantea nuevos enigmas con pistas que, lejos de revelar definitivamente el misterio, lo expanden para llevar al espectador a una serie de encrucijadas, entre lo que se recuerda y lo que se olvida, entre lo que se excava y lo que sobrevive en la superficie.

Resulta interesante cuando los artistas dejan emerger lo sumergido. En los últimos años se ha propagado la necesidad de plantear dispositivos capaces de revelar las documentaciones o métodos de los artistas para llegar a una obra final que, cada vez resulta menos fija y más performativa. Porque la forma de un trabajo puede cambiar continuamente y no solo a ojos del espectador. Es algo que advertimos en este archivo continuo que otorga otras vidas a obras virtualmente terminadas por la artista. Por supuesto, no hablamos tanto de revolucionar las técnicas como de revitalizar los formatos y, en este sentido, Fernanda Fragateiro consigue otorgar el estatus de work in progress al conjunto de su trabajo, pensando el sentido de los objetos, las historias que fueron investigadas y las que lo pudieron haber sido. Lo cerrado aquí se desquebraja y nos devuelve al lugar del aprendizaje, de la experimentación. En palabras de la artista, “se trabaja con el significado como material y se usa el material como significado”.

Materials Lab es tanto una obra abierta como una obra en suspensión. Materiales como hilos, recortes de revistas, fotografías, cuadernos, fragmentos de muros, dibujos-texto o incluso pinceladas, construyen una especie de archivo personal abierto al mundo. Más allá de los hallazgos y los materiales seleccionados resulta importante valorar los vacíos, lo que queda entre paréntesis. Ir más allá de las palabras, de las imágenes, es embarcarse en la aventura de la creación. De ahí que la importancia de lo que se deshace, de lo que se desenhebra, de lo que no se acaba de producir, es también parte de la ecuación del arte, como la pared que soporta los cuadros, ese contexto que muchas veces acaba convirtiéndose en contenido. Lo ausente permite auscultar lo que se ve, darle sentido, provocar tensiones. Porque estas cajas que contienen materiales son también cajas capaces de albergar esos vacíos. En Materials Lab se nos habla de materiales e imágenes, pero sobre todo, se nos habla del tiempo, de la memoria, del proceso. Estas cajas, antes de nada, son espacios intersticiales, superficies de tránsito entre lo interno y lo externo. Las presencias son mínimas y la experiencia “infraleve”. El espectador ha de dejarse llevar, exprimiendo al máximo la poética de la imagen como observación y esa capacidad de transitar las distintas escalas, los tiempos. Es la información como campo abismado, como revelación paradójicamente imposible.

Fernanda Fragateiro nos aboca a un ejercicio paciente que como gran parte del arte contemporáneo se sustenta en procesos de discontinuidad. Aquí los materiales son grietas al tiempo que escenarios, posibilidades. La energía deriva del choque, pero también de la omisión. El conocimiento se construye de manera activa como en cualquier experiencia de collage, tan consustancial también al arte contemporáneo. La ventana siempre está entreabierta, pero nunca completamente abierta porque jamás podremos aprehender la historia y la arquitectura del trabajo de una manera completa.

En Materials Lab todo se comprime. La narrativa se conjuga desde lo enigmático, desde lo quebradizo. Fernanda Fragateiro proporciona un espacio para la experiencia y nos muestra los huecos que deja el sentido literal. De ahí que estos trabajos formulen un vocabulario propio cercano a la poesía visual, o a la documentación poética. Lo que se nos presenta es un enunciado, minimalista, poético, denso, seductor, capaz de actuar como resonancia de la experiencia artística y, por qué no decirlo, de desarticular los límites y las normas del arte para coquetear con lo indecible, con lo que se oculta a la vista, en la superficie, con inagotable capacidad de incitación.

Entendemos así que una obra es una dialéctica de cruces, una suerte de tejido abierto a diferentes interpretaciones. Materials Lab se configura como un archipiélago de conceptos que se nos ofrecen como grietas del sentido, como pliegues del conocimiento. La información se ofrece al tiempo que se repliega, que se concentra. Formalmente, se presenta como una suerte de minimalismo poético, pero realmente obedece a una serie de capas, como un palimpsesto infinito que nos lleva a una trama siempre inconclusa y a la procura de nuevas lecturas. Porque lo próximo se conjuga con lo encriptado y los materiales y las imágenes devienen al tiempo un territorio de sombras que hay que interpretar.

Fernanda Fragateiro incita a mirar a través del trabajo y no tanto para la obra en sí. Lo que se propone es, por tanto, una lectura capaz de deslizarse entre las grietas para aprehender lo aparentemente aleatorio, lo alternativo, lo transversal. Sin duda, es esta una afortunada búsqueda de lo experiencial y lo relacional que no camina lejana de sus intenciones en obras anteriores como Caixa para guardar o vazio (2005), un paralelepípedo de madera que puede funcionar abierto o cerrado, hermético pero con ventanas y capaz de abrirse al exterior como quien abre cajones de un armario. Lo sensorial y lo performativo expanden su condición monolítica y nos llevan a habitarlo desde la experiencia. En el fondo, es también lo que nos propone en Materials Lab. En ambos casos se trata de explorar, de habitar la obra, de aprehender lo háptico desde lo fragmentario, desde lo penetrable, desde lo participativo. Todo sugiere el paso a otra cosa, entre lo representado y lo real, entre lo interno y lo externo, entre lo material y lo procesual. El espacio se prolonga y el espectador especula.

Porque lo realmente clave para Fernanda Fragateiro es el proceso de esa conversación, como ahora ocurre con el diálogo entre materiales. Porque como señalará Josef Albers, no se puede poner un color al lado de otro sin cambiarlos ambos, y lo mismo sucede en esta excavación arqueológica que es Materials Lab. El arte como performativo extrañamiento incesante para con el mundo.